Ante la falta de información, la angustia, la desorientación o cualquier otro motivo, resulta frecuente acudir al “sabelotodo” google. En el ámbito de la atención en salud mental es muy común escuchar decir este tipo de cosas o similares  a los familiares e incluso también es una práctica habitual en los pacientes quienes, a veces, tienen la intención de “encontrarse” dentro de una clasificación. Esto, con frecuencia, genera grandes confusiones más que esclarecimientos.


Por dicho motivo los invitamos a reflexionar sobre el lugar que tiene “lo que le pasa a alguien”. A pesar de que se compartan síntomas, la causa de los mismos como así también, la función que tienen y la forma de resolverlos no se enmarcan dentro de una lógica universal sino que son singulares de cada quien. Las definiciones genéricas, las clasificaciones universales  y todo tipo de descripción que intenta englobar el padecimiento en “una lógica de para todos” tiende a olvidar lo fundamental: a quien lo padece.

Cada explicación sobre lo que le acontece a alguien es singular, está enmarcada en su historia, con determinaciones que le son propias. Por este motivo no se puede extrapolar a otro. Porque no existe uno igual a otro. Porque no somos todos lo mismo ni estamos hechos de lo mismo.

Desde Contarse, nos parece importante destacar, en una época en donde se tiende  a clasificar, etiquetar, homologar y hacer de “todos uno” intentando borrar las diferencias singulares, que la experiencia del padecimiento es siempre subjetiva, propia de cada sujeto y de ninguno más.

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