La artista visual rionegrina @mfernandaabelza nos convocó para participar en una obra colaborativa, a partir de 4 relatos de nuestra experiencia clínica.

Asi surge el proyecto  “HACIENDO CUERPO”. Pensamos un proyecto que  unifica el trabajo terapéutico con el lenguaje visual.

Cada relato es un dibujo que fue tomado por la artista y  desde su propia subjetividad  intenta proyectar una imagen de ellos, proponiendo de esta manera una instancia que nos permita, tanto al artista como al observador de la obra, plantearnos preguntas y analizar la problemática de la salud mental y la locura, que en buena parte de la sociedad es desconocida, invisibilizada y cargada de prejuicios.

Hay un hilo conductor en las imágenes que es la venda, como metáfora de aislación, pero también de tratamiento; del trabajo de la psicosis frente a un cuerpo que se presenta como ajeno y se encuentra bajo constante amenaza, persecución o invasión.

Aquí el tratamiento hace alusión al propio trabajo subjetivo, acompañado por la presencia e intervención del analista.

Un día conversando con L en el transcurso de lo que fue su internación, me pregunta: “¿Vos andas suelta?”, no comprendiendo a qué se refería con eso, me surgió contestarle: sí, excepto cuando voy en el auto que me pongo el cinturón de seguridad. A lo cual me responde: “yo ando siempre atado” y comienza a mostrarme los 3 cinturones que llevaba puestos en su cadera, sus vinchas en la cabeza y sus pulseras en sus muñecas. “Yo me ato con todo esto para que no me lleven ninguna parte del cuerpo” “todo el día escucho voces que me dicen, que me van a llevar, porque yo soy un ser especial y quieren q viva en otro planeta, entonces yo me lo ato, para que no me lleven”.

R. (hombre) expresa que hace varios años tiene a una mujer viviendo en su cabeza, se llama M. y tiene una personalidad. Están todos los días juntos, ella lo acompaña a todas sus actividades. Dice que a veces se siente mal porque no sabe si ella está contenta con la vida que lleva, si querrá realizarse de otra manera, tener otra profesión, otros hobbies. Antes de que M. exista R. comenta que en su cabeza vivían 15 mujeres más, “sabes lo que es levantarte y saludar todos los días a las 15?” “yo me sentía mal porque no sabía si toda ellas eran felices”. M. le confiesa que en verdad siempre fueron una, que ella se hacía pasar por las 15 mujeres para engañarlo, desde ahí que solo es M.  viviendo en su cabeza .R. habla todos los días con M., se acompañan mutuamente, no le cuenta a nadie de esto porque “van a pensar que está loco y él no es un loco”, nadie de su familia ni amigos sabe, solo su equipo tratante. M. suele expresarse a través de R, pero la gente no sabe que es M. R. refiere que ella no tiene con quien hablar, salvo con  él y eso es un problema a veces, le gustaría que M. tenga su espacio.  R. relata que gracias a M. pudo resolver muchos de los problemas que tenía, porque lo acompaña y lo ayuda. A veces tienen roces y problemas.

“G”. ingresa a la institución por pasar varios días  en su casa encerrada sin comer, rechazando todo alimento que se le ofrecía. En un principio así se mantuvo durante la internación. Como su terapeuta comienzo a sentarme durante la hora del almuerzo con ella, espacio en el que comenzará a relatar que no come “porque hay muertos en la comida que se  quieren meter adentro mío”. Los “muertos” la molestan constantemente, le dicen que se va a morir o que alguien de su familia morirá, le hablan y no la dejan pensar. Cuando eso ocurre “G” dice que su cuerpo “se desarma”. Con el transcurrir de las conversaciones” G”. comenzará a comer, solo si está acompañado, porque “así lo molestan menos”.

Relato 4: “Yo no sé si estoy vivo o muerto” nos relataba un paciente que se encontraba internado desde hacía muchísimos años. Cada vez que lo veíamos nos decía: “me morí ayer de un tumor cerebral”, con el tiempo iba cambiando la causa de su muerte, había días que había tenido un accidente, un acv, o había sido picado por un bicho venenoso. Cabe aclarar que esto que nos relataba le traía un padecimiento corporal que era evidente. Pero lo constante, lo que no se modificaba con el tiempo, era que él se moría todos los días.” A”. podríamos decir que se encontraba “muerto en vida” y nos lo hacía saber cada vez que acudía al taller. En el transcurrir de los meses de la actividad nos dijo: “no es joda que estoy muerto, si mi familia desde hace 20 años no me viene a ver, es porque estoy muerto, de eso estoy seguro” . “A” también iba  al taller de música y en cada encuentro cantaba, elegía distintos temas y géneros, imitando el tono de voz del artista que había elegido. En cada imitación el paciente tenía una voz y es en esa voz que su cuerpo se construía, a través de su voz él toma cuerpo, cuerpo que estaba constantemente amenazado de perderse con sus enfermedades.  El paciente decía “cuando canto el cuerpo me pertenece, estoy vivo”

Estas obras fueron seleccionadas para la bienal Atuel de la ciudad de Alvear, Mendoza (Argentina), las cuales estarán expuestas todo agosto y septiembre de 2021. ¡Te esperamos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *